FRASE DE LA SEMANA

"Stay hungry! Stay foolish! " Steve Jobs
" The Universe, as we know it, is a joint product of the observer and the observed" Teilhard de Chardin
" El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevas tierras, sino en ver con nuevos ojos" Marcel Proust

lundi 24 mars 2014

INDIFERENCIA

Siguiendo con el tema de la semana pasada, hoy quiero contarles una experiencia que tuve el sábado pasado. Una vez más, no se trata de una historia sobre la religión. Se trata más bien de una mirada esencialmente humanista de una experiencia que tiene que ver con la religión. 

El sábado pasado Santiago y yo fuimos a un grupo de discusión del libro Evangelii Gaudium del Papa Francisco. Había la posibilidad de inscribirse en pequeños grupos y reunirse en las casas. No me dieron ganas. Sin embargo, cuando el Padre Vincent propuso un grupo los sábados en la mañana "sin necesidad de inscripción", la rebelde en mi dijo: presente. El Padre Vincent fue quien celebró la Primera Comunión de Santiago hace ya casi 4 años. Santiago y yo somos sus admiradores secretos. Es un hombre delgado, alto, se está quedando sin pelo en el centro de la cabeza, de piel muy blanca y ojos pequeños que siempre parecen estar sonriendo. No tiene edad. Ni siquiera pienso que sea de este mundo pues respira santidad. Camina despacio, habla despacio, y refleja una infinita paciencia y serenidad en todo lo que hace. Eramos un grupo de 8 personas, incluyendo al Padre Vincent. Santiago y yo eramos los "nuevos" así que fuimos invitados a presentarnos. No conocía a nadie y una vez más tuve derecho al sentimiento de "outsider". Me limité a decir mi nombre. Y el Padre Vincent agregó " pertenecen a esta parroquia desde hace muchos pero muchos años y me complace mucho tenerlos aquí en este grupo", inmediatamente se dirigió a Santiago y le hizo preguntas sobre el colegio.  Había logrado hacernos sentir que "pertenecíamos" a la parroquia. Sentí un "fresquito", no tenía por qué sentirme nerviosa. Estaba en casa y tenía tanto derecho como los demás a estar ahí. Pensé que íbamos a pasar una hora discutiendo sobre el libro que yo ya estaba terminando de leer. Los demás, como buenos franceses, estaban dispuestos a cuestionar la Iglesia. Pienso que el Padre tenía como objetivo, ayudarnos a entender el mensaje del Papa y tratar de aplicarlo a la Parroquia. Pues no ocurrió nada de lo anterior. 

En un primer momento, el Padre nos instó a dar nuestra opinión sobre la manera de "sacar a la Iglesia de sus muros". Silencio total.  A mí me dan pena esos "vacíos" y siempre termino diciendo cualquier pendejada para romper el silencio. Así que ante la mirada aterrada de Santiago que me decía con los ojos " mami, no vayas a hacerme pasar una pena" me lancé al ruedo. Dije algo así como que la "Iglesia" somos cada uno de nosotros y que lo primero que había que hacer era dejar la indiferencia", acordándome de la expresión del Papa "mundialización de la indiferencia". Y les hablé de cómo me había impresionado que al preguntarle a mi hijo que habían dicho sus compañeros sobre el avión de Malasia, o sobre Ukrania, o sobre las elecciones a alcalde que se llevaron a cabo ayer, ninguno de sus compañeros había dicho nada. En sus casas no discuten de esos temas. Me parece bien no hablar siempre de lo malo que ocurre en el mundo a los niños pero también me puse a pensar si era sano no hacerles ver lo que pasa allá fuera, y sobre todo, no mostrarles con nuestro ejemplo, que los problemas de los demás, también nos conmueven. No se trata simplemente de decir " como no me afecta, no me importa". Y para qué fue eso. Finalmente, todos hablamos, y lo mejor del cuento, hablamos de todo menos de religión. Hablamos de escuchar y conmovernos, de salirnos de nuestros problemas y osar escuchar al otro. La señora que estaba al lado de Santiago dijo que se sentía avergonzada de no mostrar la más mínima compasión por lo que pasaba en otros países en guerra y que era cierto que sus hijos no sabían nada de la suerte que tenían de vivir en un país en paz. Una señora habló de cómo era nueva en la ciudad y que nadie se les había acercado ni a ella ni a sus hijas ni en la parroquia ni en el colegio. El señor que estaba a mi lado dijo que se avergonzaba de haber comprado el libro del Papa por hacer una obra de caridad pero que ni siquiera había leído un párrafo y que veía que yo tenía el libro lleno de post-it, anotaciones, caritas felices etc. Hasta el Padre terminó confesándonos que le entristecía darse cuenta que la gente pensaba que los sacerdotes sólo "respiran, comen santidad todo el día", y que ellos se sentían en la obligación de "hablar de religión" cuando se morían de ganas de ser tratados como personas normales, que les gusta el fútbol, la música, el cine etc. Hasta yo me atreví a confesar que era mi esposo "no creyente" que me había despertado en la mañana y casi literalmente me había obligado a apresurarme para la reunión que yo le había dicho tenía en la Parroquia. El Padre Vincent me dijo sonriendo: " Ah el peligro de las etiquetas... cuántas personas que se auto-califican de "no creyentes" hacen más por el prójimo de manera "silenciosa" que los que se autocalifican de " fervientes católicos practicantes" que se permiten juzgar a los que no entran en el molde, en lo que consideran que es la LEY, cierto?" y luego nos recordó que la reunión sólo debía durar una hora. No vimos el tiempo pasar. Y cada uno de nosotros salió de la reunión un poco más humanos que al llegar. Hoy me enteré que el abstencionismo a las elecciones de alcalde fue de casi un 40%. Cuánto daño hace la indiferencia!!! 

Les adjunto unas fotos que tomé el domingo para marcar el comienzo de la primavera.










Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire