La semana de mi cumpleaños coincidió con el estreno de la película Tomorrowland. Un regalo extraordinario. Para no dañarles el final sólo quiero repetir una frase que ha quedado gravada en mi mente " Si crees que algo es posible, una idea llegará indicándote el camino para convertir lo imposible en posible". Ése es el punto.
Y la película que vi ayer " Les Combattants", en Colombia traducida como " Amor a primera vista" , confirma mi idea que estamos siendo programados para ver sólo lo negativo, para esperar lo peor, para buscar sobrevivir en lugar de luchar por vivir.
Les recomiendo ambas películas, de ser posible, la francesa primero y la americana después.
Y como si el Universo estuviera " à mes petits soins", es decir, para complacerme, ante mi pedido de vivir intensamente, he vivido experiencias extraordinarias. Un resumen rápido incluye acoger a Eric, un francés completamente desconocido hasta ahora y con quien se estableció una complicidad rara en estos días. Pasear por la Candelaria, ir a bailar salsa en un bar del centro hasta que nuestros pies se negaran a dar un paso más. Tomar el tren hacia la Catedral de Sal de Zipaquirá y compartir paseo con una pareja fascinante de australianos. Aprender a abrazar como un gesto de cariño y conexión espiritual por el sólo placer de brindar cariño sin ninguna otra connotación. Montar en Harley Davidson con aguacero incluído. Hacer un trayecto en las carreteras del Cesar con Jesús, el conductor, y dos escoltas, Wilson y Albert, reirnos y convertirnos en camaradas a pesar de las múltiples diferencias. Dormir en Bosconia, Cesar, con un aire acondicionado caprichoso que funcionaba cuando le daba la gana. Ver la emoción que genera un partido de fútbol para trabajadores de una Planta de Gas, para quienes, cuando están de turno, no existe descanso posible. Montar en un avión chárter del cual no quiero ni saber a cuántos pies de altura volamos ni si el ruído infernal de los motores era algo absolutamente normal o los intentos desmesurados del pobre avioncito por llegar a destinación con doce personas a bordo.
Algunos pueden pensar que es un golpe de suerte o una confluencia favorable de planetas, o un premio por portarme bien. Yo pienso más bien que se debe al poder de mis deseos e intenciones.
Hace muchos años pegué en la puerta de la nevera una foto de la Tour Eiffel y dije en voz alta con convicción "
algún día iré ahí". Ni en mis sueños más locos imaginé nunca que no sólo iría y viviría doce años de mi vida sino que lo consideraría, aún hoy, mi hogar. Y así fué.
Les dejo un video del grupo Capital Cities y la canción "
Safe and Sound"... no importa cuán locos sean mis deseos, si ocurren es porque es Safe and Sound luchar por ellos.
https://youtu.be/47dtFZ8CFo8
Y unas fotos de la Catedral de Sal en Zipaquirá.
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| Estación en Usaquén |
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| Estación en Zipaquirá |
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| Douglas y Margaret |
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| Eric y yo |
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| efecto especial Santiago y yo |
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