La semana pasada estuve en Grenoble para una entrevista de trabajo y quiero compartir con ustedes las reflexiones que me hice luego de haber pasado por esta prueba. Eso que en Gestion de Proyectos se llama "retour d'expérience" o feedback, adquiere aquí una nueva dimensión. Ese "regreso al pasado", para mirar la situación desde la distancia, luego de haberla "digerido", constituye en sí una historia de la que me quedan varias enseñanzas.
Grenoble es una ciudad de unos 150000 habitantes situada al sur oriente de Francia, conocida como la capital de los Alpes franceses. Tuve que coger un TGV hasta Lyon y de ahí un TER ( tren menos rápido) para un total de 3h de viaje. Llegué a las 11h30, pero como mi cita era a las 14h30, tenía tiempo suficiente para "ubicarme", hacer turismo y hasta tomar algunas fotos de las montañas cubiertas de nieve. El paisaje me encantó. Coger el tramway fue una buena idea porque me permitió recorrer una buena parte de la ciudad ya que el Campus de la Universidad de Grenoble queda a las afueras. La entrevista tuvo lugar en un salón de clase, mesas dispuestas en dos líneas paralelas, cuatro personas al frente mío cada una con su computador portátil me hicieron sentir como si fuera a presentar un examen. Durante una hora, me hicieron muchas preguntas sobre mi hoja de vida y yo me enfoqué en responderlas. En esa hoja estaba reflejada una parte importante de mi vida y cuando comenzaron a dar su opinión, a cuestionar mis decisiones y a hacerme preguntas sobre, por ejemplo, por qué había hecho talleres de escritura y cómo era posible que a una persona le gustara escribir y gestionar proyectos al mismo tiempo, o por qué tenía tantos diplomas, o qué iba a hacer si no entendía el lenguaje técnico de los ingenieros al no ser yo igualmente una ingeniera? En una palabra, me sentí agredida. Se que eso hace parte del "juego" y con un autocontrol que aún ahora me sorprende, respondí a cada una de esas preguntas con calma y muchas veces con bromas (que luego me arrepentí de haber hecho). Cada una de sus "objeciones" las convertí en algo positivo y pertinente para el puesto. Para algo tiene que servir la edad y la experiencia! De hecho, yo tenía una ventaja, conocía mi vida al derecho y al revés y podía darle la interpretación que me diera la gana. Hasta me permití utilizar como ejemplos las recetas de cocina y un embarazo para justificar mi gusto por los proyectos. Cuando se tiene en mente un plato final delicioso, o mejor todavía, el nacimiento de un hijo, qué carajo importa si hay que pelar treinta papas y picar diez cebollas, o peor, si hay que pasar nueve meses con náuseas, sentirse como una ballena, no poder verse los pies y caminar como un pato? Les puedo asegurar que los hice reir. No se imaginaban tal desbordamiento de creatividad en una entrevista para un puesto de gestión de proyecto en una escuela de ingeniería. Yo también me sorprendí a mí misma. Dios mío, qué había hecho? dónde estaba la Alejandra nerviosa a la que estoy tan acostumbrada?
Sólo hasta ahora, es decir, tres días después, entendí algo que mi instinto me había estado diciendo a gritos. Si mi perfil les parecía muy atípico, si les parece inconcebible que una persona pueda tener varios centros de interés, si estaba claro en mi hoja de vida que yo no era ingeniera, por qué carajos me llamaron? Y lo que es mejor, por qué me sentí en la obligación de justificar ante unos desconocidos mis gustos, mis aficiones, mis diplomas, las decisiones que he tomado en mi vida y que me han ido llevando hasta hoy? y finalmente, Por qué no me sentí nerviosa?
Ellos no estaban haciendo las buenas preguntas. Ante preguntas absurdas, dí respuestas absurdas. Y sobre todo, yo ya no tenía miedo. Antes, llegaba a una entrevista de trabajo con una presión enorme, como si mi vida dependiera de la obtención de ese trabajo. Ahora se que mi vida no es mi trabajo. Ahora se que yo valgo más que un trabajo. Ahora se quien soy, asumo mis decisiones, buenas o malas, asumo mis centros de interés y asumo cada párrafo de mi vida porque lo he sudado, nada ha sido regalado y porque incluso lo que para los demás parece una locura, para mí tiene sentido. Es mi camino al fin y al cabo y la mejor manera de honrarlo es siendo coherente conmigo misma y haciéndome las buenas preguntas a cada paso que de.
Les adjunto algunas fotos, feliz semana!
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| Estación de Tren en Grenoble |
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| Vista desde la Universidad de Grenoble |
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| Primavera en Grenoble |
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| Sivergue, en el Luberon ( La Provence) |
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| Campo de lavanda, todavía verdes |
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| Cours Mirabeau en Aix |
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| Roy René en el Cours Mirabeau |
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| Otra vista de la Sainte Victoire |
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